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Entrando en la tierra prometida

Introducción del libro Los Santos en guerra de Liliana Posso Bonilla

Hemos escuchado siempre hablar de la tierra prometida como si fuera el cielo o lo por venir. En parte lo es, pero sobre todo nuestra tierra prometida es Cristo. En El hay un nivel de plenitud que la iglesia debe encontrar. Y Dios ha destinado que esta generación que viene pruebe las delicias de su plenitud, solo que esta vez será a su manera.

Se aproximan tiempos difíciles que nos ayudarán a entrar como cuerpo de Cristo a otro nivel. Dios ha prometido un último derramamiento de su Espíritu sobre la tierra. Los niños y jóvenes serán valientes y lo que llevamos años buscando de Dios tendremos la fe y sabiduría necesarias. Los años de desierto fueron la forma como Dios nos proveyó una mejor medida de fe y otro nivel de santidad para vencer en la batalla que se avecina.
Este libro es para aquellos que quieren alcanzar el nivel de coraje espiritual para atravesar tinieblas y poner sobre la tierra el plan que Dios estableció desde la eternidad y para la eternidad.

Es para aquellos que olfatean cerca la venida de nuestro encuentro con Él y se preparan.
Es para aquellos que en su discernimiento saben que lo tiempos en que estamos son de guerra. Estamos entrando en un tiempo donde el enemigo está esgrimiendo toda su artillería contra los santos. Esto será también usado por Dios para que su pueblo le sume a la búsqueda de su presencia un conocimiento más certero de nuestro Dios como guerrero, porque seremos semejantes a Él en este aspecto y en ello también hay eternidad según Juan 17:3. Somos hombres y mujeres de guerra.

Será de utilidad para aquellos dispuestos a creer en la victoria del Señor y a tomar el botín que les pertenece en una lucha que ya el ganó en la cruz para nosotros hace ya cientos de años en el Monte del Calvario.

Es mi anhelo mostrarle, querido lector, la naturaleza, las armas y el sentido de esta batalla final de la que saldremos victoriosos. Tomaré como sustento bíblico el Libro de Josué; Canaán como una analogía de los territorios que debemos poseer como tierra prometida: nuestra plenitud en Cristo, una relación íntima y amorosa con el Dios vivo, un crecer a su semejanza y un tomar los territorios llenos de almas que han de ser salvas por el poder de la intercesión guiada por su Espíritu en nosotros.

Los Filisteos, por su parte, representan todos esos enemigos que se oponen a nuestra perfecta obediencia a Dios, resguardados en fortalezas, que, como Jericó, deben ser derrumbados y llevados a morir en la cruz del calvario. Esa es la lucha, esa es la guerra de los santos, la cual se libra con la fe, tal como peleó Josué, creyendo.
Lea este libro con oración, con vigilia, con ayuno, use su fe y crea. Entonces será puesto por Dios mismo en la posición de “Modo Guerra” que le hará avanzar en el plan trazado para poseer su Jericó, aquello que le impide la plenitud en Cristo para usted y los que marchan a su lado.