Uno de los estudiantes en un curso de Apocalipsis, que ahora ofrezco vía Online, me preguntó en una clase. ¿Entonces en qué tiempo estamos según la cronología de Apocalipsis?
- Bueno, le contesté, hay varios factores para tener en cuenta:
- Apocalipsis no nos da exactamente una cronología. No nos dice en que año acontecerá cada asunto.
- Y sin embargo Mateo 24, que coincide mucho con los eventos enunciados en los juicios que empiezan a describirse en Apocalipsis 6, si nos dan una pista sobre los sucesos puntuales a esperar.
- Más exactamente en el verso 8, nos indica, lo que allí se menciona como “Principio de dolores”. Pero dice “Y todo esto será principio de dolores”. Entonces, la pregunta es a qué se refiere con “todo esto es”, Bueno allí mismo lo expresa claramente. Veamos…
En el verso 5, dice que algunos dirán “yo soy el Cristo”. Esto si que lo vivimos en años anteriores.
En 1978, un loco llamado Jim Jones indujo a toda, su secta a un suicidio colectivo. Se proclamaba “El Cristo” de la época. Fundó un grupo místico-comunista abanderado de los darle “salvación” a los menos favorecidos y haciendo proselitismo contra el racismo. Muchos le creyeron al seductor discurso de este falso Cristo, quien les prometió un paraíso terrenal como lo recordó uno de los sobrevivientes. Johnston Kohl: “Estaba en la búsqueda de un lugar donde se luchara por la justicia y se deseara un mundo mejor”.
Así que, como él, aproximadamente 900 personas siguieron a su falso mesías desde California hasta Guyana, una excolonia británica ubicada al lado de Venezuela, donde con su discurso místico, sin ningún referente bíblico, se proclamó el Cristo y los indujo a beber copas de cianuro cuando la policía llegó a arrestarlo y desbaratarle “su paraíso”.
También en 1993 se levantó otro personaje siniestro llamado David Koresh, quien diciendo que era el Cristo, “el enviado por Dios”, fundó su secta, con el propósito de engendrar, según sus desvaríos, una raza de líderes para gobernar el mundo luego del Apocalipsis.
Como se nota que jamás habían leído la biblia, ni él ni sus adeptos. De haberla leído habrían notado que la biblia dice que quien lidera debe ser irreprensible y esposo de una sola mujer (1 Timoteo 3:2) y jamás se hubieran prestado para la poligamia y los abusos sexuales a menores, a quienes se llegaba para poder procrear su “raza sagrada”.
Así que engaño hemos vivido y falsos cristos también.
Pero, igualmente se han cumplido los rumores de guerras y las guerras como dice el verso 6. El siglo pasado fue belicoso, dos guerras mundiales salpicaron la historia de horrores. Y una vez terminado el conflicto se vivió “la guerra fría”, todo un rumor. Un enfrentamiento entre el bloque político occidental comandado por los Estados unidos el bloque del Este comandado por los Rusos.
Eran rumores, una guerra no materializada, una tensión ideológica y mediática acompañada, por supuesto, de bloqueos económicos, pero ante todo de mensajes que generaron toda una crisis.
Y sin embargo la palabra afirma, allí mismo en Mateo 24 “Aún no es el tiempo”.
Porque después de lo eventos que he mencionado, de los cuales los jóvenes hoy no tienen memoria, entraremos a los síntomas más actuales: Pestes, hambres y terremotos según Mateo 24:7.
Aquí estamos, por estos días en medio de una peste llamada “pandemia”. Azotados por un virus que ni siquiera alcanza a tener la estructura completa de una célula, más pequeño que una bacteria y más letal que otros microrganismos. Es más, algunos dicen que ni siquiera es un ser vivo, porque no tiene como otros bichos metabolismo propio. Pero eso sí, se reproduce de manera magistral, como toda una máquina, sin serlo, y sin sus propios medios, porque se reproduce a costillas de las células que hace sus anfitrionas hasta destruirlas.
Un ente extraño, que no es inerte, ni es vivo, pero que sí nos tiene a todos amenazados, a nosotros que no somos unicelulares, sino sofisticados y “superiores” en nuestros complejos organismos, inteligentes y hasta sabios, pero vencidos, por un virus menos que unicelular, menos que protozoario. Básico y letal.
Pero esto es el principio de dolores. Todo un cumplimiento de Mateo 24
No nos queda otra que clamar por protección y echar mano, en última instancia, a la segura promesa de la vida eterna. De la cual la palabra, que es infalible, también nos habla: Pelea la buena batalla por la fe verdadera. Aférrate a la vida eterna a la que Dios te llamó y que declaraste tan bien delante de muchos testigos. 1 Timoteo 6:12