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Dios trayendo un relevo de autoridad en la iglesia – Parte 1

CLAVES PARA LA NUEVA GENERACIÖN

Jehová de los ejércitos dice así: Ve, entra a este tesorero, a Sebna el mayordomo, y dile:

¿Qué tienes tú aquí, o a quién tienes aquí, que labraste aquí sepulcro para ti, como el que en lugar alto labra su sepultura, o el que esculpe para sí morada en una peña? Isaías 22 15-16

Estamos frente a una realidad dolorosa: Dios ha venido recogiendo a sus siervos. Han muerto cantidades aún no contadas de sus siervos. Aún no hay estadísticas. Han partido con El Señor pastores, evangelistas, maestros, profetas y apóstoles. ¿Por qué?, esa pregunta no podemos contestarla nosotros. Dios es soberano, sólo Él lo sabe. Y la muerte para el creyente no es necesariamente un juicio o un castigo. Sólo dormimos hasta el día de nuestra redención. Nuestros amados hermanos, sólo duermen.

Pero hay algo claro, al ser levantada una generación, otra ocupará su lugar.

Lo que si podemos preguntarnos es ¿Cuáles de nuestros errores no deben ser repetidos por una nueva generación? Y, ¿Cuál caso de relevo en la biblia nos da luz sobre el tema? Veamos…

El ejemplo de Sebna, un mayordomo sin Reino futuro

En Isaías 22 Sebna es sustituido por Eliaquim. Sebna era un mayordomo, igual que nosotros. Somos administradores de los asuntos de Dios en la tierra. Pero había sido hallado infiel. (v 19)

16 ¿Qué tienes tú aquí, o a quién tienes aquí, que labraste aquí sepulcro para ti, como el que en lugar alto labra su sepultura, o el que esculpe para sí morada en una peña?

Sebna había olvidado que somos advenedizos.

Todos somos peregrinos y extranjeros, dice la palabra. Pero él se había mandado ha hacer un sepulcro bien labrado, como el que se esculpe morada en un buen lugar. ¿Qué sentido tiene la tumba para el que sabe que este es un lugar de paso? Es que saber que sólo somos peregrinos le da a nuestros días un sabor muy diferente. Saber que no somos eterno aquí, nos guarda de todo tipo de vanidades excéntricas.

La palabra insiste en el Reino futuro, pero hoy muchos teólogos, muy prominentes, insisten que lo más importante es el “aquí y el ahora”. Enseñan que tenemos que restaurar todas las esferas sociales, como si fuéramos a quedarnos aquí.

Mateo 16:19 -20 dice claramente: “No os hagáis tesoros en la tierra”, y explica por qué: Porque en la tierra, la polilla se come los bienes y la humedad oxida los metales. Y además en la tierra “los ladrones minan y hurtan”.

Aquí todo es pasajero.

Pasajeros son nuestros bienes, pero también nuestra vida y lo que cargamos con ella, llámese poder, autoridad, ministerio, relaciones, bienes materiales.  Lo que sea. Al partir todo acaba. Por eso la palabra también dice: “Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra”. Mi generación se equivoco en ello. Hay que ver con cuánto celo hemos peleado, ministerios, territorios ministeriales, reputaciones, lugares de liderazgo, diezmos, ofrendas y notoriedad. Hemos peleado lo que se queda aquí, porque nos olvidamos de que el destino más certero es allá. Si es que en verdad hemos hecho de Cristo el Señor de todo.

Ser mayordomos no es ser Señores. Que la nueva generación lo entienda, aquí El Señor es uno sólo. El dueño de todo. Y a quien daremos cuenta de lo que pasó en nuestro corazón, mientras en el pretexto de administrar fuimos formados. Porque parte de su objetivo es un reino de hombres y mujeres con corazón celestial. Como El. Nuestra mayordomía no debe olvidar que somos sólo pasajeros hacia la eternidad. Que no seamos los “Sebnas” de nuestro tiempo.

Nuevas generaciones: Lo encomendado es el pretexto para formarnos para el más allá. ¡El Señor es uno sólo!, aquí y en la eternidad. Nada es nuestro.