CLAVES PARA LA NUEVA GENERACIÖN
Te echará a rodar con ímpetu, como a bola por tierra extensa; allá morirás, y allá estarán los carros de tu gloria, oh vergüenza de la casa de tu señor.
Y te arrojaré de tu lugar, y de tu puesto te empujaré. Isaías 22: 18-19
Sebna un líder que se robó la gloria de Dios
Sebna fue quitado del lugar asignado: “Y te arrojaré de tu lugar, y de tu puesto te empujaré”. ¿Porqué? Porque se hizo a “carros de gloria”. En otras palabras, tomo la gloria que sólo es de Dios. Igual que muchos de nosotros.
Soy consciente de que busco mi gloria. La busco cuando me enoja no ser escuchada, obedecida, tenida en cuenta. Le robo la gloria a Dios ,cuando doy un testimonio en el nombre del Señor y digo “para la gloria de Dios”, pero en lo profundo de mi corazón quiero ser admirada, aceptada, amada y en casos extremos buscar notoriedad.
Le robo la gloria, cuando me adelanto a hacer lo que Él no me ordenó, usurpando su señorío.
Me hago a “carros de gloria” cuando abuso de la autoridad delegada, impidiendo a otros levantarse, porque a mi criterio no clasifican, sin preguntarle Al Señor cuál es su opinión.
Le robo la gloria cuando he seguido con la agenda en reuniones donde Él quiere tomar su lugar, mientras lo hago callar, porque más importante es seguir con mi programación,bajo el argumento de que todo debe tener un orden. Como si el orden fuera el mío y no el de Él.
¿En cuánto le robo? No lo sé. La ceguera me impide ver con claridad. Por eso clamo a Dios con lágrimas ,por Luz.
Debo gritar con lágrimas como Bartimeo: Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: !!Jesús, Hijo de David, ¡ten misericordia de mí!
Y volver a Gritar:
¡Hijo de David, ten misericordia de mí!
¡Señor muéstrame cuándo me hago a “caballos de gloria”! Porque ni siquiera lo puedo ver con claridad ¡
¡Señor déjame ver tu gloria y dame luz para ver mi vana gloria y llevarla a la cruz! Allí debe morir
Nuevas generaciones: No confiemos en nuestros criterios, y menos en nuestro corazón. Clamemos para que su luz, nos muestre nuestra incapacidad de glorificarlo y supliquemos nos sea concedida la gracia de darle a Él la gloria.