Adonias era hijo de David, había nacido después de Absalón, tal vez era el menor, o sino de los menores. Su padre era ya un hombre viejo que tal vez ya no tuvo la fuerza para corregirlo a tiempo. De él nos habla la biblia y de él podemos hoy aprender.
Llamaré a sus características actitudinales El Espíritu de Adonias, no entendiendo “espíritu” como un demonio, sino como una serie de actitudes en la persona, como cuando decimos de alguien que tiene un “espíritu emprendedor”.
La biblia relata en 1 de Reyes 5 que Adonias quería ser Rey, eso implicaba quitarle el puesto a su papá. Entonces se hizo a su estrategia de poder, en esa época carros y gente de a caballo. Hoy podría ser granjearse la amistad de otros lideres en la iglesia y que se yo… cualquier estrategia para sacar a quien Dios puso a liderar.
El problema en parte de Adonias no era el mismo, sino su padre, porque allí mismo en el verso 6 dice que su padre nunca le había entristecido en todos sus días con decirle ¿Por qué haces así. En otras palabras, el chico hacia lo que le daba la gana sin corrección de su papá.
El fruto de no ser corregido e instruidos a tiempo fue en el muchacho un espíritu rebelde, egocéntrico y usurpador fruto de no ser enseñables o
Creo también que es el espíritu que veremos en las nuevas generaciones si no las corregimos a tiempo y de la manera correcta. Un espíritu que pretende usurpar los lugares de autoridad en el reino. Una generación que resiste la autoridad a la manera de Dios y se acoge a la anarquía propia del anticristo.se auto promocionan o autoproclaman en lugares de autoridad en las iglesias.
¿Qué tal una iglesia con una serie de personajes que se proclaman a si mismo reyes, sin haber sido llamados y establecidos por Dios?
Porque Adonias ni había sido llamado por Dios, ni había sido nombrado por su padre, quien era el rey de Israel y quien en la tierra tenía la potestad de elegir de acuerdo a la voluntad de Dios un sucesor para su trono, un nuevo gobernante de Israel. Sin embargo, este joven ególatra tomó la determinación de ocupar el cargo más alto del reino, sencillamente por sus propias ocurrencias.
Para completar, quien se mueve en este espíritu de Adonias, no acepta la autoridad de los hermanos mayores. Tal como lo aclara n los versos del 8 al 10. ¿Por qué no trabajar amorosamente por la visión de Salomón, que era la misma de David su Padre? Porque alguien con el espíritu de Adonias no sabe lo importante que es trabajar en pos de la visión de otro, ni ser liderado por otros, ni ser corregido por los mayores, sino que en su avidez de poder lo único que logra es dividir la iglesia para poder tomar su parte, porque piensan siempre en lo suyo, aun al punto de tener la ilusión de que todo los quieren como rey en el rebaño.
Por esto no noto Adonias que sus aliados eran también rebeldes, se había puesto de acuerdo con Joab hijo de Sarvia y con el sacerdote Abiatar, los cuales ayudaban a Adonias.
¿Sería que Adonias no sabía que el heredero del trono era su hermano Salomón? Indudablemente El mismo Señor le había otorgado el favor a David diciéndole que Salomón sería quien edificaría el Templo y le sucedería en el trono.
Adonias estaba enterado, pero sólo se podía reconocer a sí mismo, no reconocía la autoridad delegada en otros. Estaba básicamente quebrantando las cadenas de autoridad, que no son más que las cadenas de gobierno que bajan del trono de Dios hacia la tierra para cumplir sus planes. Cada uno de nosotros ocupa un lugar en esa cadena y debemos entenderlo como un privilegio, así sólo estemos en lugares de menor responsabilidad, igual somos útiles y al guardar el lugar que Dios nos da permitiremos que se cumpla el plan de Dios. Porque para Dios no tiene más galardón quien más tiene liderazgo sino quien más se regocija en amarle y en ese amor recibe su voluntad con gozo y obedece.
Cada ministerio da orden al ejército, nos permite desempeñar una función para edificar a los creyentes (Efesios 4:11), para preparar a la novia para las bodas del cordero y ello no es un cargo, es una función, una labor. La organización de la iglesia en los cinco ministerios es una medida de orden de parte de Dios.
¿Pero si David era ya viejo no era necesario remplazarlo? Esa competencia era de Dios, no de los hombres. Tal vez Adonias veía que su padre ya viejo no cumplía la función, y que él tenía la capacidad de cumplirla. Lo que olvido es que toda autoridad es impuesta por Dios según Romanos 13:1. Y olvido el ejemplo de Saúl, quien fue puesto por los hombres y no por Dios, acarreando grande mal al pueblo. No se juzga a un gobernante porque gobierne mal o bien, simplemente Dios lo puso y Dios lo quita.
Una cosa es la autoridad y otro el poder. Adonias había heredado de su padre la capacidad de convocatoria y el empuje para ir adelante. Tenía poder, capacidad. Pero estaba desenfocado porque no tenía la autoridad que es la delegación, el derecho que nos da Dios. Su enfoque no era el de Dios, ni el del reino, su enfoque estaba puesto en sí mismo. Hoy día tenemos a la iglesia plagada de este tipo de liderazgo, son jóvenes, capaces, con fe, con unción, pero desenfocados. No son una generación herida por el maltrato de sus padres, sino lastimados por el exceso de condescendencia y la falta de verdadera corrección.